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Investigación

Un equipo internacional de científicos, entre ellos el español Juan Carlos Izpisúa Belmonte, ha logrado por primera vez, mediante técnicas de edición genética, corregir en embriones la mutación del gen que causa miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que afecta a una de cada 500 personas y es la causa más común de muerte súbita en atletas.
En el estudio han intervenido del Laboratorio de Expresión Genética del Instituto Salk (California), donde trabaja El Dr. Juan Carlos Izpisúa y también participan la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, el Instituto de Ciencias Básicas de Corea del Sur y el laboratorio de ingeniería para la innovación de diagnóstico molecular BGI-Qingdao y Shenzhen (China).

En concreto, los investigadores han conseguido que 42 de los 58 embriones creados para la investigación a los que se aplicó la técnica de edición genética CRISPR corrigieran la mutación del gen MYBPC3. Parte de su gran éxito es que en este proceso, en el que realizaron la edición en el momento de fecundar el ovocito sano con el esperma de un donante con el gen problemático, se ha conseguido que no se produzcan errores que se registraron en tres investigaciones anteriores en China. En aquellos trabajos previos no todas las células embrionarias registraron los cambios, un problema conocido como mosaicismo, y se produjeron además otras mutaciones no deseadas. Además, en el proceso descubrieron una nueva forma por la que los embriones se reparan a sí mismos, copiando, no la secuencia de ADN artificialmente introducida al embrión, sino la del óvulo.

Los resultados se publicarán en Nature -aunque la exclusiva la dio la revista Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Sus autores aseguran haber cumplido con todas las consideraciones éticas de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU sobre técnicas de edición genética Sostienen que los embriones se mantuvieron con vida unos pocos días y nunca se desarrollaron pensando en su implantación en un útero.
El grupo de científicos recalcan que, aunque prometedores, estos resultados son preliminares y es necesaria mucha más investigación para asegurar que no se produzcan efectos no deseados.

Más información: http://bit.ly/2un067Z